Luego que mi amigo y guia malarguino Javi Garcia me comunicara su idea, empezamos los preparativos y a imaginarnos lo que podía llegar a ser una flotada en balsa de pesca en el río Atuel. El  sector elegido  por lo que pudimos preguntar no había sido flotado, por los menos no por alguien conocido nuestro. Pudimos recopilar muy pocos datos del sector de río que queríamos explorar. Este fue desde el puente de la ruta 40 hasta la junta del río Salado con el Atuel.

 En línea recta el mapa nos marcaba 32 km, es decir que por el río eran muchos más, sobre todo en las partes bajas en las cuales  da un sin número de  vueltas. La idea de la balsa es simplemente usarla como un medio de trasporte rápido y efectivo para pescar distintos lugares que de otra manera serían imposibles de pescar en un día.


 
Las expectativas de pesca eran claras, tratar de engañar alguna trucha residente de esos tramos de río y sobre todo encontrar alguna trucha migratoria proveniente del embalse Nihuil.
 
Este embalse está ubicado aproximadamente a  unos 55 km de la junta de ambos ríos.  El río Atuel es el principal afluente que posee el embalse Nihuil, en su parte alta de ritrón es rápido, con una glanumetria mayor y con aguas muy oxigenadas. En todo el sector medio-bajo del río, las condiciones son totalmente distintas, empiezan a predominar los fondos de arena, típica forma de meandro con menor velocidad, agua menos claras y oxigenadas (potamon).



 Todas estas últimas condiciones no son propicias para el desove de truchas, por esta razón, la idea de que truchas arco iris proveniente del embalse, se dirijan río arriba buscando aguas claras y oxigenadas para desovar, no es nada descabellada. A partir de este conocimiento empírico y algunos datos de amigos que han podido capturar algunas de estas truchas (típicas en su color plateado completo), fue que decidimos hacer la primera excursión en busca de estas migratorias.

La excursión

Si bien fue planteada y planeada para dos días completos de pesca y flotada, se alargó indefectiblemente por la longitud del recorrido que debíamos realizar, siempre cumpliendo con el objetivo de probar cada rinconcito del río con nuestras mosca. Es decir durante el segundo día la noche nos encontró con la única opción de acampar nuevamente. En la tarde del segundo día decidimos preguntar en un puesto junto al río cuanto faltaba para la junta de los dos ríos, recibiendo por respuesta un “uff que están lejos che”. Ya con menor cantidad de provisiones en nuestro haber tuvimos la suerte de hacer un trueque con el puestero consiguiendo medio chivato, que a la hora ya estaba calentándose a las llamas.



El ultimo día ya nos encontramos con un río totalmente diferente, parecía que nos habían transportado al Dulce en Santiago del Estero, por momento nos agarraba la duda que pez estábamos tratando de agarrar. Fue una experiencia única que esperamos repetir muy pronto.

La pesca

Pudimos pasar por distintos tipos de técnicas para pescar, es conocida la cantidad de bagres y cangrejos que presenta este río en sus partes bajas, por lo que el uso de streamers es una excelente opción. Si bien la primera trucha que pudimos capturar fue a través de una ninfa de plecóptero (Stone), también pudimos hacerlo con streamers.
En cuanto a las truchas migratorias no pudimos dar con ellas, si bien sabemos que este tipo de trucha es la última en desovar y sus remontes suelen ser tardíos durante el invierno, teníamos datos que nos decían que podíamos encontrarlas ya en el río en esta época.  La búsqueda y pesca de especies migratorias es siempre apasionante e intrigante, la incertidumbre que genera no saber si están o no, te obligan a estar siempre atento y hacer permanentemente las cosas bien.



Finalmente  solo tuvimos capturas de truchas residentes, pero muy sanas y peleadoras, que volvieron al agua luego de su captura, todo eso sumado a la experiencia de flotar todos esos kilómetros de rio en parajes inhóspitos y rodeados de hermosos paisajes lo hicieron una experiencia inolvidable. Agradezco a Javi por sumar siempre a estos proyectos y por sus excelentes fotos. A Nicolás que nos acompañó siendo parte de la logística del grupo.

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