El río de los Contrastes

Río Mendoza

Nota: Exequiel Bustos

Es sabido que todos los ríos que provienen de un dique son ambientes bastantes poblados, desarrollados, accesibles y lamentablemente en muchos casos contaminados. Muy cerca de la ciudad de Mendoza tenemos lo que yo considero un verdadero lujo para cualquier pescador con mosca de la zona.

Este río es formado por tres tributarios, el río Tupungato, el Vacas y el Cuevas. Desde su formación recorre  aproximadamente 100 km para llenar las aguas del Dique Potrerillos. Este es un embalse relativamente nuevo, posee 13 años desde que comenzó su llenado.

El río Mendoza posee características particulares de un rio de montaña, una de ellas es su turbidez, ya que tiene sedimentos en suspensión casi todo el año. Esta característica la posee desde su formación hace millones de años atrás. Luego de la construcción del embalse potrerillos una parte de este río perdió esa característica que poseía hacía tanto tiempo. Esto sin duda es un cambio importante en la condición física del agua. Como sabemos la luz es el motor primario de la vida, es el primer eslabón que aporta la energía a nuestro planeta, que luego es transformada por los seres vivos.



Si el agua es turbia la mayor parte del tiempo, significa que la penetración de la luz es mínima, y por lo tanto la presencia de productores primarios que puedan mantener comunidades importantes para la trucha es poco probable. Además la sedimentación que producen los embalses puede producir cambios aguas abajo, como cambios en la infiltración, la erosión y hasta algunos problemas en el riego de cultivos.
Desde que este cambio se produjo, se creó un lugar muy singular para todos los mosqueros de Mendoza. Hoy en día tenemos muy cerca de la ciudad un río con características de cualquier lugar prístino truchero rodeado de población, una destilería, obras y lamentablemente mucha basura.

La pesca

Si logramos observar el río y aislarlo de su entorno, nos podemos dar cuenta que es un río soñado para cualquier mosquero, su estructura, claridad, profundidad, velocidad de agua lo convierten en un paraíso a dos pasos de la ciudad. En la actualidad comparar el tramo bajo del río  con el tramo superior es absurdo, ya que la parte baja ha tomado características muy diferentes. Si bien ambos poseen poblaciones estables de cangrejos (Aegla sp), que en ambos sectores son presa frecuente de las truchas arco-iris y en el tramo superior presa también de Marrones, la claridad, temperatura y composición química del agua de la parte baja hace que el alimento y el comportamiento de las truchas sea totalmente diferente, abriendo un espectro de posibilidades de técnicas a utilizar que la zona central de Mendoza no tiene.



Podemos ver ocasionales eclosiones de pequeños dipteros, tricopteros, mayfly y algunos lepidópteros acuáticos. Si bien la abundancia no es grande resulta que podemos estar pescando con secas en un río cristalino a 20 minutos de la cuidad  o a 1o minutos de Lujan. Aunque la abundancia de insectos no es excesiva también nos permite pescar perfectamente utilizando ninfas.

Como dijimos existe gran cantidad de cangrejos, por supuesto alevinos de truchas y en algunos sectores hasta podemos encontrar mojarras. Es común sentir en los abdómenes de las truchas capturadas gran cantidad de cangrejos, son fáciles de distinguir por su dureza. Todo esto nos abre otra ventana grande, y la de poder pescar con moscas streamers. Siendo un lugar maravilloso para pescar y practicar antes de un viaje a los ríos más grandes del sur.

Los patrones que más resultados me han dado en secas han sido moscas como la Adams, Blue Dan y Elk Hair Caddis, en anzuelo #16 y #18. En streamers bichon fly o cualquier wooly bugger con algún color naranja en anzuelos #6 y #8. Y en ninfas  realmente no he encontrado un patrón que tenga más efectividad que otro, creo que es por la actitud oportunista que debe adoptar una trucha que vive en un “tailwater” o bajo de dique, siendo efectivas ninfas en anzuelos entre el #14 y #18.

El tamaño de las truchas puede ser variable, si bien la mayoría son de pequeño porte es totalmente posible capturar truchas de buen tamaño entre 700 gr y 1.2 kg (se han capturado  más grande). Si bien en varias oportunidades hemos capturado grandes truchas con ninfas y secas, las más grandes suelen salir con un streamer en la boca.

El ambiente

Si bien las condiciones del río en cuanto a la pesca son espectaculares encontramos un fenómeno que opaca todas las virtudes naturales que posee este río. La cantidad de basura y desperdicios que uno encuentra es asombrosa. Por ser un lugar próximo a la ciudad de Mendoza es un lugar habitual para pasar un par de horas al aire libre, comer un asado o refrescarse en verano.



Lamentablemente no tenemos la formación cultural necesaria para poder aprovechar un lugar natural cuidándolo, teniendo  como premisa dejar los lugares exactamente como los encontramos,  para que el próximo que venga no se dé cuenta que antes estuvimos allí, es la manera como todos pueden disfrutar un lugar natural en el tiempo. Es bastante común estar pescando y ver pasar alguna botella flotando y luego el “rise” de alguna trucha, la verdad muchas veces es un contraste desconcertante.


El futuro del río

Sería muy difícil predecir como evolucionará la comunidad de macroinvertebrados acuáticos  ante el cambio en las condiciones físicas y químicas del agua, a partir de la construcción del dique Potrerillos. En cambio sí podemos asegurar que el agua está siempre clara, su rango de temperatura es más estable, la claridad del agua le permite a la trucha ver su alimento, y no es inusual ver algún “hatch” o emergencia de insectos mientras las truchas se alimentan de ellos en superficie.



En cuanto a la calidad del agua es preocupante el crecimiento poblacional cerca al río. Además la cantidad de gente que visita el lugar y no toma conciencia de su cuidado. Por otro lado es alentador saber que de esa agua depende todo el oasis norte de Mendoza, por lo que una contaminación tendría grandes consecuencias, lo que lo hace un poco menos probable. De todas formas ya hemos sido testigo de las consecuencias del impacto humano en el curso de agua cuando en 2011 de las “Termas de Cacheuta” se derramó cloro en el río causando la muerte de 500 truchas. De esta forma fue expresado en los diarios del momento que lamentablemente solo se refirieron a la muerte de truchas pero no  al daño a especies autóctonas como son los cangrejos. La empresa recibió una abultada multa, pero como siempre ocurre en la naturaleza con dinero no se arregla nada.
Espero que podamos seguir disfrutando por muchos años más las cualidades en cercanía que tiene este “tailwater”.
 

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