Río Castaño - San Juan
Por Fernando Belert
El
río Castaño está situado en el departamento Calingasta y es el aflue
nte por
el costado norte del río
Los Patos, de cuya unión nace el río San Juan, a escasos kilómetros de la villa
de Calingasta. Los dos principales afluentes del Castaño son los ríos San Francisco
y Atutía, desovaderos naturales de las truchas que habitan el río. Este tiene
aproximadamente cincuenta kilómetros entre su nacimiento y su desembocadura,
discurriendo por geografías variadas, generalmente áridas interrumpidas por
oasis vegetales mayoritariamente creados por el hombre.
Los ríos sanjuaninos, y sus truchas, se ven sometidos a una variedad de circunstancias relacionadas al clima, las que sujetan las posibilidades de pesca a fluctuaciones estacionales. La provincia posee un clima típicamente desértico que se caracteriza por la amplitud térmica y, por ende, barométrica. Todo esto repercute en el volumen de los caudales, su claridad y temperatura.
Las
cuencas colectoras de las aguas cordilleranas dependen de las nevadas que se
producen en altura, las que habitualmente se producen desde fines de mayo y
hasta octubre inclusive. Estas precipitaciones varían en intensidad y permanencia
de acuerdo al viento que las empuje a las montañas. Mientras que las nevadas
que arriban del sur suelen ser débiles y se distribuyen en altitudes variadas
por el enfriamiento generalizado del aire, las producidas por los vientos del
Pacífico (zondas) se depositan mayoritariamente en la alta cordillera y alcanzan
espesores considerables. Son éstas en realidad las que conforman las reservas
del acuífero y las presencia o no de viento Zonda en invierno y primavera es
el indicador de nevadas importantes y permanentes, en tanto las primeras desaparecen
por efecto de la amplitud térmica que a baja altura se da aún en invierno.
No
es novedad que cuando en San Juan se producen nevadas importantes, ya a partir
de Octubre y hasta mediados de marzo los ríos principales se tornan aguas estériles
para la pesca, si bien existen pequeños cursos que reciben aportes de glaciares
pequeños (Río Calingasta, Arroyo Agua Negra) o que se proveen de vertientes
(Arroyo Caserones, Villa Corral, De la Isla, Sorocayense) que brindan una opción
aún en los peores momentos.
El
tema entonces sería analizar lo que sucede en el largo período de otoño/invierno/primavera.
El
otoño es sin duda alguna la época de clima más benigno y productivo para la
pesca. La conjunción de temperaturas templadas y estables, constancia barométrica,
caudales en baja y claridad de aguas producen ocasiones ideales para el pescador
por la previsibilidad de los factores favorables para la pesca. Es más fácil
encontrar a las truchas en actividad por períodos más largos y ambientes en
“estado ideal”. Los peces en esta época toman una distribución más uniforme
en el río y son poco desconfiados aún cuando se les ofrezca moscas voluminosas.
La
llegada franca del invierno lleva a disminuciones importantes en los caudales
y la temperatura de las aguas. A ello debemos sumar que un poco por la escasa
disposición de oxígeno que poseen las truchas a temperaturas tan bajas como
cuatro grados centígrados en el agua y otro poco por su estado de freza, resulta
difícil tentarlas a tomar una mosca. El pescador entonces debe centrar sus esfuerzos
en aprovechar las horas de la tarde tratando de irritar los instintos del pez,
el que será más fácil de hallar en las zonas de desove, esto es las costas someras
y los “tails” de los pools.
En
primavera las temperaturas del mediodía han aumentado bastante y los Zondas
ocasionales pueden llegar a derretir nieves bajas produciendo enturbiamientos
más o menos prolongados. De allí que la información “del día” pueda resultar
sumamente importante para decidir o no un viaje. Cuando en cambio, se producen
heladas tardías o primaverales, los ríos se muestran claros, con buena actividad
tanto en peces como en insectos en momentos previos al medio día y en la tarde.
Pueden llegar a verse eclosiones interesantes y las condiciones se prestan para
una efectiva pesca con ninfas y secas. Sobre todo cerca del arribo del verano,
las truchas se ubican en sectores bien oxigenados como los runs y las grandes
piedras en medio de la corriente.
ACCESOS:
El
río presenta múltiples vías para accederlo, pero muchas de ellas conducen a
lugares improductivos o bien requieren de la amistad con el propietario del
fundo lindero para poder ingresar. Por ello me limito a enumerar los accesos
más habituales partiendo de los nombres de los pesqueros más rendidores:
ACCESO
VILLA CORRAL I (p/auto):
Este
acceso está a unos diez kilómetros de la villa de Calingasta, como todos los
ingresos a Castaño, se hacen a la derecha de la ruta. Las señas particulares
de este acceso es que vamos a pasar un largo faldeo del pedemonte árido en el
que tendremos a la derecha una serie de lomadas, las que se interrumpen al llegar
al ingreso de pesca. En ese punto localizaremos una palmera quemada, al lado
una pequeña capilla (una habitación) y entre ellos pasa el camino, el que seguiremos
previo desviarnos a la derecha de la ruta por una huella de tierra. Seguiremos
un viboreo que nos dejará mirando hacia el río. Ingresamos entonces a espesos
matorrales de “pájaro bobo”. Si encaramos el segundo desvío perpendicular a
la derecha, éste nos dejará a escasos 1000 metros de la confluencia Castaño-Los
Patos, buen punto de pesca, sobre todo cuando éste último se presenta claro.
Si por el contrario, seguimos derecho llegaremos a lo que queda de la antigua
pasarela de Villa Corral, que nos quedará a mano para subir por el río hasta
los pools de sauces que existen en la margen Este. En ningún caso dejar el vehículo
en la misma huella porque ocasionalmente pasan camiones hacia las propiedades
de la otra ribera.
ACCESO
VILLA CORRAL II (p/auto):
Este
acceso es más corto y sencillo de hallar que el anterior. Dista a unos dos kilómetros
del primero. Atravesamos unas lomadas para recorrer otro corto tramo de pedemonte,
a la derecha veremos la Hostería y Camping “El Despunte”, la cual es buen y
seguro lugar para el campamento base de la zona baja del Castaño. A unos quinientos
metros existe un pasante con defensas de piedra entelada con alambre, bien,
antes de pasarlo existe un desvío que ingresa en el arroyo seco, el que seguiremos
y nos llevará directo a las márgenes del arroyo de Villa Corral, curso ideal
para quienes disfrutan pescar con equipos ultra livianos en lugares difíciles.
Para llegar al Castaño bastará con atravesar (a pie, por favor) el arroyo y
recorrer cien metros en línea recta o bajar por éste hasta su confluencia con
el río. Los lugares de pesca más rendidores son desde este punto aguas abajo.
ACCESO
CERRO NEGRO (PUCHUZÚN):
Este
es también un lugar fácil de identificar. Se encuentra a aproximadamente veinte
kilómetros de Calingasta. Es la única elevación importante que vamos a atravesar,
si bien el acceso es antes del cerro. Este es de esquistos negros y muy notorio
en la orografía del valle. En este lugar existe, antes de comenzar a subirlo,
una casa de un poblador local en la que podemos dejar el vehículo e ingresar
al río. Actualmente, corre por la margen opuesta, por lo que es aconsejable
caminar en dirección sesgada hacia la izquierda hasta encontrarlo. En este momento
este punto del curso presenta muy buenas condiciones para la pesca con ninfas
y secas.
ACCESO
PUENTE VILLA NUEVA:
Es
el ingreso más fácil de encontrar, pues nos veremos obligados a doblar hacia
la derecha en cuanto termina la población de Villa Nueva, por lo que solo resta
seguir unos cien metros para encontrarnos con el puente sobre el río. Villa
Nueva está a 35 kilómetros al norte de Calingasta, y posee una hostería, la
de Don Luis Martínez, muy sencilla, pero cómoda y acogedora, con baños y agua
caliente, comedor y lugar para los vehículos. Para llegar hay que pasar el puente
y rodar unos 300 metros hasta ver a la izquierda una casa celeste con una parra
en el patio delantero. El río en este sector posee unos pocos pools pescables
pues corre muy diseminado. Por esto, conviene caminarlo unos mil metros por
la margen Este aguas abajo, donde se arrima a los sauces de las fincas linderas.
ACCESO
PUESTO DE CABRAS:
Se
llega desviándose a mano izquierda unos 100 metros antes de cruzar el puente;
circulamos por la huella aproximadamente dos kilómetros hasta encontrar un puente
sobre un canal de toma, es este el último lugar al que se puede llegar en autos.
Antes del puente está la casa de Don Angel, y frente a ella el corral de cabras.
Posee una arboleda que permite estacionarse y cambiarse cómodo. La pesca la
haremos desde la primera pata de gallo en adelante. Resulta más práctico caminar
por la huella unos veinte minutos y entonces arrimarse al río, encontraremos
mejores pools con alguna buena marrón adentro.
ACCESO
TIMBIRIMBAS:
Probablemente
uno de los paisajes más bellos del Alto Castaño y también uno de los más rendidores
del curso. Para llegar (solamente en 4x4) pasamos el puente de Villa Nueva y
al llegar a Gendarmería Nacional doblamos a la izquierda. Transitamos un trecho
corto y nos desviamos en la primer huella que nace hacia la derecha. Allí comenzamos
a trepar la sierra de Timbirimbas. Es una subida larga y de ripio suelto que
nos llevará hasta el borde mismo de la serranía. Circulamos unos diez a quince
kilómetros y bajamos en el primer desvío a la izquierda, para empezar a descender
un largo y empinado caracol, los que nos llevará cerca de veinte minutos, hasta
llegar al valle del río, entonces doblamos a la izquierda hasta la arboleda
del viejo puesto de Timbirimbas. Es un paraje acogedor y con bastante sombra
para acampar. Se ruega llevarse toda la basura que traiga o encuentre allí.
La pesca es productiva tanto aguas abajo como hacia arriba.

ACCESO
RETAMAL:
El
punto más lejano accesible en cuatro ruedas. Se llega doblando hacia la derecha
luego de bajar el caracol de Timbirimbas, recorriendo unos seis kilómetros por
la margen del río. Existe un refugio de tres habitaciones de material, el que
brinda un buen lugar para alojarse a cincuenta metros del río. El lugar es bellamente
salvaje, pero muy árido y desolado. Guarda cierta similitud con el paisaje del
Tordillo (aunque el río está mucho más cerca). Suele pescarse aguas arriba,
hasta la junta de los ríos Atutía y San Francisco, los dos cursos que forman
el Castaño, y posee múltiples accidentes pescables. La población de truchas
está inexorablemente representada por marrones en portes variados.
Timbirimbas,
Castaño Viejo, Castaño Nuevo, Villa Nueva, Puchuzún y Villa Corral son oasis
donde el río toma condiciones más habitables tanto para las truchas como para
los pescadores ; tiene menos tendencia a cambiar el recorrido de su curso,
sus pozos son más remansados y sombríos gracias a los enormes sauces de sus
riberas.
Esto
influye particularmente al momento de buscar una buena trucha. El pez busca
para establecerse de manera más o menos permanente, justamente, un lugar con
escasas variaciones estructurales, circunstancias físicas, biológicas y ambientales
más o menos constantes, como por ejemplo, una regularidad en la temperatura
del agua, en el aporte de oxígeno que necesita, en la cantidad de alimento que
le aporta la corriente, a más de sombra, protección de enemigos externos y un
corriente pareja y a una velocidad tal que no le signifique un excesivo gasto
de energía. Bien, en los lugares en que el río sufre menos variaciones de estos
factores es donde se estacionan las truchas grandes por tiempos más o menos
largos. Es cierto que hay pozos que pueden sustentar a truchas más grandes por
más tiempo, pero, en un lugar donde existe un predador importante rondando constantemente
se vuelve variable el monto de alimento disponible, y creo que es por estas
variaciones principalmente que las truchas cambian de pozo, lo que no obsta
que estas “mini migraciones” se produzcan dentro de determinados tramos del
curso, -los más estables-.
Estos
son también los parajes donde los lugareños persiguen a las truchas con mayor
ahínco y por los medios más variados. De todas maneras, y retornando al Castaño,
no logran mermar su espectacular población de truchas (sí lo logran las crecidas),
solo apreciable en los atardeceres calmos en los cuales las eclosiones de insectos
hacen subir a los peces en cantidades industriales.
Es
de utilidad llegar al río e invertir un buen rato en observar detenidamente
la actividad de las truchas e insectos, verificar la temperatura, no vacilar
en un cambio de línea o en elegir aquella mosca que nos parecía demasiado pequeña,
no siempre lo que la trucha toma son bagres o cangrejos ni es observable a simple
vista... y también de que si vamos a usar tippets finos y moscas chicas conviene
hacerlo con cañas de una flexibilidad acorde, tal vez no mayor a una potencia
cuatro.
El
río Castaño cuenta con una variada fauna íctica, distribuída en todo su curso
pero de manera muy definida. Sus aguas poseen una profusa población de bagre
de torrente (Hatcheria macraei), cangrejos o pancoras (Aegla riolimayana), mojarra
negra (Jennynsia maculata) una especie pocas veces tenida en cuenta por el pescador
cuando arroja imitaciones de peces al agua, Percas o truchas criollas (Percichtys
spp.) que de vez en cuando toma alguna mosca, si bien su pelea dista mucho de
ser interesante, y como representantes de los salmónidos encontraremos la Trucha
marrón (Salmo fario) y la Trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss). Ambas especies
ocupan tramos del Castaño pero con una territorialización bien marcada. De acuerdo
a lo que tengo visto, y pescado, aguas arriba del puente de Villa Nueva, las
marrones se dan en una proporción de veinte a uno respecto de las arcoiris.
Esta proporción se equilibra si hablamos de la población aguas abajo del mencionado
puente. Algunos pescadores refieren haber capturado truchas salmonadas o fontinalis
en este curso, pero creo de buena fé que se equivocan y confunden a las marrones
con fontinalis, las que tienen un lejano parecido si de hembras se trata .
Hasta
el año 1997 el curso inferior presentaba arcoiris de muy buen desarrollo, bien
alimentadas, con colores muy marcados y tamaños por demás interesantes considerando
el escaso caudal que por entonces discurría. A partir de la crecida que se produjo
al iniciarse la primavera, el río se modificó bastante e indudablemente murieron
muchos peces, pero, a la par se produjo el arrastre de las marrones del curso
superior, las que a la fecha son mayoría y con buen desarrollo aunque todavía
escasas en número.
Este
noble curso de aguas cristalinas la mayor parte del año, sufre una depredación
prácticamente interrumpida tanto por parte de los lugareños como de “pescadores”
si así se les puede llamar, tanto sanjuaninos como de la vecina provincia de
Mendoza. El hecho de que la población de truchas subsista
y se desarrolle, estimo que se debe a que no solamente se alimentan “grueso”,
es decir bagres, pancoras y langostas, sino también a la exhuberante cantidad
de insectos en estadío acuático y aéreo que contienen las aguas. Con un poco
de observación se pueden localizar bajo las piedras pequeñas ninfas de efímeras
(mayoritariamente Baetis -las demás se las dejo a los entomólogos-), y en mayor
proporción Caddis (Trichóptera) sean larvas y pupas, en colores crema, oliva
y amarillo, como también las infaltables Rhyacophila de color verde vivo. Abundan
también las Odonatas y Dípteras de variado tipo, jejenes, mosquitos, etc. que
proliferan en los esteros aledaños.

De
allí que resulten buenos artificiales las ninfas que habitualmente empleamos
en otros ambientes :
Montana
Dragonfly
Yellow
Caddis Pupa
Rhyacophila
Pheasant
Tail
Pérez
Destroyer
Zug
Bug
Prince
Black Mayfly Emerger
Soft
Hackle
Tamaños
del 12 al 18.
Asimismo
y en algunas ocasiones puede resultar muy divertido efectuar intentos
con secas :
Adams
Black
Gnat
Pale
Evening Dun
Blue
Dun
Elk
Hair Caddis
Eliana
Caddis (Erostarbe)
King
River Caddis
Tamaños
del 14 al 18.
El
Castaño es sin duda un río pequeño, de escaso caudal, y como dije anteriormente,
cristalino, lo que permite un excepcional desarrollo de vida acuática. A su
vez, el hecho de estar situado en un valle de escasa altitud y un microclima
particular, favorece el crecimiento de vegetación en sus márgenes. Considero
que es este un factor clave para la subsistencia de las truchas. Los sauces
y matorrales ribereños del Castaño son albergue para los insectos, su sombra
sirve de cobijo a los peces en los días de alta temperatura, sus raíces refugian
a cangrejos y ninfas de insectos además de establecer barreras naturales donde
la acumulación de pedregullo es escondrijo para bagres y alevinos. Regulan en
parte la velocidad de las corrientes de agua y evitan la destrucción de las
orillas, dando por resultado este río claro, fresco, bien poblado de peces y
con una estructura sumamente atractiva para el pescador de mosca.
Pese
a lo ya expresado en materia de artificiales, como en todo río cuyano con abundancia
de peces y crustáceos forrajeros, funcionan muy bien los streamers que imiten
los bagres y cangrejos y diría sin temor a equivocarme que deben llevarse buenos
“gatos” para pescar este río, ah !, y que no falte un buen surtido de Woolly
Buggers en tamaños 6 y 8, negras, marrones, olivas y amarillas con negro (mortal).
Entre los streamers más usados podríamos citar:

Woolly
Bugger Oliva
Woolly
Bugger Negra
Woolly
Bugger Taxi
Zonker
Bagre
Macho
Bagre
de Fernando
Pérez
Castaño Negra
Pérez
Castaño Partridge
Navideña
Pancora
Mylar
Pancora
Caramelo
EQUIPOS:
En
lo referente al equipamiento para pescar este curso, son aconsejables las cañas
de acción media/rápida y rápida, de grafito III en adelante, en potencias #4
y #5 entre ocho y nueve pies. Un reel liviano de freno a disco acompaña bien
el conjunto, toda vez que el río presenta buena pendiente en algunos sectores
y esto es bien aprovechado por las truchas para poner distancia en pocos segundos,
malogrando su captura.
Las
líneas adecuadas, más allá de las floatings para la pesca de ninfas y secas,
son las Sink Tip de 10 pies o 15 pies en grados IV y VI. También funcionan bien
los mini shootings en esas velocidades de hundimiento, los que particularmente
prefiero soldar a una cola de ratón Weight Forward de flote a la que le recorto
los primeros cinco metros, de esta forma se tiene cierto control sobre la velocidad
de deriva de la mosca.
Los
leaders para la pesca con líneas hundidas deben ser cortos, de no más de un
metro veinte y con un tippet 2X o 3X según el tamaño y peso de la mosca. Puede
parecer grueso, pero además de las fuertes corrientes, las truchas son de tomadas
muy violentas.

REGIMEN
LEGAL:
La pesca en el río Castaño, al igual que en la mayoría de los ambientes poblados por salmónidos en San Juan, abre su temporada de captura el 15 de Septiembre de cada año y cierra el 5 de Mayo. La cuota de captura es de dos piezas por pescador y por excursión, sin límite de tamaño, pudiéndose pescar únicamente con señuelos y moscas artificiales. A partir del 5 de Mayo, el sacrificio de truchas está prohibido, pero se puede pescar con captura y devolución obligatoria, empleando artificiales con un anzuelo simple y sin rebaba.
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