LA BOCA DEL CORRENTOSO
Por:Manuel Linares

Iniciamos el viaje con Rubén Sánchez y  el maestro de todos, Benito Pérez un 7 de noviembre de 2003, con la finalidad de llegar a la cena de apertura en el Hotel San Jorge de la mítica Junín de los Andes. Allí nos encontramos a la noche con el más conspicuo ambiente mosquero. Luego de una velada por demás agradable, y tener la suerte de ganar dos cenas en el Ruca Hueney en un sorteo por demás divertido, nos acostamos relativamente temprano con el objeto de iniciar la apertura de los ríos en la madrugada del 8 de noviembre. El ambiente elegido por todo el grupo, -entre los cuales contamos a Osvaldo Costa, Omar Flores, y demás compañeros de excursión,- para los primeros lances fue el Filo Huahum oeste (lamentamos no haber podido contar con Pablo Pérez, pero ese mismo día largaba con una flotada más que divertida e interesante en el Collón Cura).  Fue un buen día con lindos ejemplares de arco iris y marrones. Omar logró una marrón que estaba por los dos kilos y así cada uno fue pinchando de lo más variado y seguido. El nivel del río estaba óptimo, con buena agua, sin lograr los niveles de los dos años anteriores, y se pescó el ámbito desde la desembocadura al lago y hasta unos 1.000 metros hacia arriba. Como era de esperar tomaron los streamers con voracidad, fundamentalmente diversos modelos y variaciones de la clásica wolly bugger, en colores oscuros y verdes. Buenos ejemplares y sanos nos deparó ese gran día de pesca.

Luego relevamos el Malleo, con nuestro mentor Benito Pérez, quien nos sugirió pescarlo de Primeros Pinos hacia arriba. Acá los ejemplares fueron de menor tamaño, pero muy luchadores, obteniendo arco iris del kilo en el mejor de los casos.  Siempre con streamers, aunque también algunas arco iris se dejaron tentar con ninfas con anzuelos 12/14 (esperamos alguna eclosión de chiloporters sin novedad aún debido a la temprana época). En la zona del Parque Nacional Lanín también relevamos los lagos Huechulafquen y Epulafquen, obteniendo resultados más que satisfactorios. La estrella del Epulafquen fue la variedad Fontinalis o trucha de arrojo o de la fuente, ya que en un solo día salieron más de 20, algunas de muy buen porte. Las encontramos sanas y fuertes, a diferencia de las arco iris, recién salidas del desove, que aparecieron voraces pero flacas y con poca lucha. La marrones tardaron en aparecer, pero claro, con un garete a remo, y cerca de la costa, lanzando con precisión debajo de las copas de los árboles y troncos sumergidos, tomaron el engaño. Claro está, a la hora de la marrón, el anochecer. Streamers bien puestos, armados y regordetes fueron los preferidos a la hora del pique. Colores negro y negro con marrón, pero con  un dato relevante, sin escatimar flashabou en la cola, entre el marabou, preferentemente celeste o azul. Uso de líneas pesadas, tipo Teeny 150 o Río 200. En mi caso particular, trabajé con una caña #5 y una Deep Charge 200 de Orvis. Bueno, hasta acá el lector se preguntará qué tiene que ver el título de la nota con el contenido leído?. Era imposible avanzar en la descripción de la jornada siguiente sin salpicar la nota con estos relevamientos, agradeciendo a Benny su experiencia y colaboración para que ningún ambiente se nos resistiera. Pero lo sustancioso comenzó en la jornada del 12 de noviembre, recordada por Rubén y yo como el día de las “TRES R”. Nos levantamos al alba, empacamos los petates y nos largamos al legendario Chimehuin, a la altura del Pozo del Manzano. Cruzamos el puente y bajamos tomando las principales correderas. Nos propusimos no estar más de dos horas, ya que la jornada era larga. El río no defraudó y las arco iris de la primera hora no tardaron en aparecer, tomando tanto streamers como ninfas. A las 9 de la mañana, y luego de prender varias luchadoras, y con los waders puestos, desarmamos los equipos y viajamos hacia la zona de Villa la Angostura. En el camino, y luego de pasar Confluencia, paramos en un paraje del Limay llamado Rincón de Crede, donde hicimos unos lanzamientos por espacio de dos horas. Nuevamente arco iris de tamaño chico salieron voraces tras los engaños. Sabíamos que estábamos preparados para sacar la “grande”, ni íbamos a ello, por lo cual nos fuimos satisfechos con los ejemplares que se prendieron. Raudamente emprendimos el camino hacia la Angostura, donde llegamos a la Cabaña que habíamos reservado, dejamos los bultos y nos fuimos a la Villa a “pasear” un poco, no pudiendo evitar los famosos waffles de la zona. Hacia las 19:00 horas nos fuimos a la preciada  boca del Correntoso. Fuimos directamente a la margen sur, o izquierda o para que quede claro, la que está enfrente del hotel. Allí nos encontramos con Paco, el guardafauna jefe del lugar. Charlamos largo y tendido con él, y recomiendo su conversación ,ya que conoce en profundidad miles de personajes y anécdotas de la boca. Si bien había agua, el nivel era mucho más bajo que la apertura del 2002. Para que se den una idea, un metro y medio por debajo de la plataforma. Y como había la mitad de agua, también había la mitad de peces. En la madrugada misma de la apertura, Paco nos comentó, sacaron unas 70 truchas, menos de la mitad de las 155 truchas que prendieron en la apertura 2002. En la margen sur, había gente verdaderamente agradable y apasionados por la pesca con mosca al estilo clásico y “old style”. Entre ellos un grupo muy simpático de gente de Carhué, el famoso Tucumano, Cristian (experimentado guía de la Angostura), el tordo Zizzias (rescatado a tiempo de la margen norte) y otros leales al viejo estilo, donde aún se ven ondear líneas y no tanzas. De lado de enfrente, otro tipo de gente, más preocupada por prender una trucha que por todo lo demás que significa la pesca, lo que a mi parecer, hace perder de vista el concepto de río, de trucha y de la pesca con mosca. He aquí algunas de las variadas diferencias que separan en forma irremediable y definitiva a los pescadores de ambas márgenes. Pero antes, una advertencia al lector. Las dos márgenes son igual de buenas y apetecibles para nuestra actividad y bien podrían los sureños pescar en la margen de los norteños, pero los usos y costumbres del lugar han impuesto una diferenciación que la naturaleza no realiza por sus bondades naturales. Igualmente, esta es mi apreciación subjetiva, y seguramente podrá ser controvertida, aunque ese no es el espíritu de esta nota, ni mucho menos ofender y agraviar a alguien, ya nuestra actividad permite que cada uno la disfrute como quiera y siempre y cuando respete las reglamentaciones. En resumen: 1) La margen norte: a) Abundan los llamados trolleros o también tildados como “tiralíneas”, ya que se especializan en llevar un equipo 8, bien potente, preferentemente tip flex, líneas de hundimiento fase II (cuando hay mucho agua utilizan fase III), buena cantidad de amnesia y más de 200 yardas de backing. Logran meterse en el río hasta las tetillas, en cualquiera de las tres posiciones de pesca permitidas, y hacen del lanzamiento un arte, ya que logran meter tiros de entre 30 a 40 metros. Pero claro, está, el objetivo está mucho más allá, ya que el target es el veril del lago Nahuel Huapi, que se encuentra a 110 pasos desde la última posición de pesca. Qué hacen luego?. Tiran línea, ayudándose de interminables correcciones y el escaso y lento hundimiento de la fase II.  Hasta acá el apodo de los tiralíneas. Luego comienzan a recoger, tratando que el artificial repase el veril, donde supuestamente están las truchas. Por ello, cuando les pica el preciado trofeo, a más de 100 metros, el comentario obligado de los sureños es: ¡Qué bien que estás tirando hermano, mirá, te picó a más de 100 metros¡¡¡¡. De ahí el apodo de trolleros. Lo grave es que este estilo de pesca, en donde realmente invaden el río hasta las tetillas, causa un alejamiento de las truchas que comienzan a retroceder debido al impacto que producen en el río, los norteños y sus líneas, privando a los sureños de las truchas de río. B) Los norteños no pescan en el río, sino en el lago, ya que su objetivo no es el río más corto del mundo, sino el veril del lago 

Nahuel Huapi, perdiendo de vista que el río tiene muchas y tal vez las mejores truchas. C) Los norteños tienen otro estilo, diferente, donde el lanzamiento deja de ser un medio para convertirse en el fin. Hay que aclarar que por la configuración del río y de sus corrientes, hay más cercanía al veril del lago desde la margen norte, estando muy limitada desde la posición más avanzada de la margen sur. Tal vez por eso es que escogen dicha margen. Podríamos decir, que es una tercera categoría de pesca, entre el spinning y el flycasting, ya que en la primera el peso está dado en el señuelo (cuchara) y en el segundo el peso está distribuido en toda la línea. En esta tercera categoría de los tiralíneas, el peso no está distribuido en toda la línea (atento la presencia de potentes shootings y una aerodinámica y liviana amnesia) como así tampoco en el señuelo, ya que aún conservan mocas en sus extremos, abriendo una verdadera discusión sobre el tema. La técnica de la pesca se resume a la distancia y precisión del lanzamiento, y a la elección del artificial, lo demás es recoger la línea tentando a las truchas que comen en el veril del lago. 2) La margen sur:  a) Acá se ubican los mosqueros a la vieja usanza. Es normal encontrar cañas más livianas, tipo 5 o 6. En mi caso, usé una Trident mid flex #5 con una Teeny 130, líder 1 x de 1,40 metros. Cristian, el guía de la Villa que referí más arriba, utilizó un equipo #6. También hay quienes utilizan la amnesia desde la margen sur, pero a diferencia de los norteños, NO TIRAN LINEA, sino que trabajan la zona que barre lo que puede abarcar el lanzamiento; b) Pescan el río: las tres posiciones son buenas, ya que para pescar el río no hace falta ubicarse cerca del veril. Es más, desde la primera posición y lanzando 45° hacia arriba, a la muralla de piedra de enfrente, se obtiene un excelente tiro, ya que justo allí, se forma un pequeño remanso, debajo de una copa de un árbol, donde se ubican buenas marrones esperando que caiga algo del árbol, o simplemente protegidas por él.  En mi presencia, a Cristian le tomó un excelente ejemplar apenas caída la mosca al agua, casi en los zapatos del pescador norteño de la primera posición. Inclusive, se puede hablar de más de tres posiciones, ya que el río puede pescarse, con precaución hacia arriba del manzano, donde se ubica un remanso que brinda buenos ejemplares. Recuerdo a los colegas que si te pica un salmónido en el Río, y teniendo en cuenta la famosa corriente que engalana el nombre de éste, será una lucha inolvidable. Es bueno recordar, que el río, en su lecho tiene tres canales, uno norte, otro central y uno sur. Allí se ubican las truchas cuando están en el río y no las han “corrido” los tiralíneas. Focalizar y aprovechar cada uno de estos canales no es fácil. Pero allí reside la técnica del río. Propongo como ejercicio para el mosquero old style ponerse como objetivo pescar una vez en cada canal con éxito,  y si obtienen los resultados esperados, no podrán abandonar la boca del Correntoso jamás, y sentirán el “veneno” por dentro y una fuerza irresistible que los atraerá a la boca año tras año. El ambiente de la margen sur es muy agradable, surgen por doquier las críticas y comentarios hacia los de “enfrente” y seguramente lo mismo pasará del otro lado. Hay siempre un mate dispuesto, unas facturas de manteca recién traídas de la Villa  y buena onda. Como venía diciendo, este tercer río ( de allí las TRES R) relevado en el atardecer del 12 de noviembre nos regaló una hermosa arco iris de tres kilos ( que se ve en la foto que acompaña a la nota) muy sana y fuerte, que pegó unas siete corridas con varios metros de backing. En general, todas las truchas prendidas eran similares en salud y fortaleza lo que hace de la boca una lugar entrañable. Esta se prendió en el canal sur, al final de la deriva muerta y en los primeros dos tirones. Pique firme y tenaz, que hace vibrar hasta los músculos más dormidos. El señuelo: Una woolly bugger, big head, anzuelo 8, cristal chenille de orvis (verde), marabou amarillo y flash dorado. La boca siempre de regala algo, solo hay que saber observar, como lo hacemos antes de entrar a cualquier ámbito, escuchar de los que más saben y sobre todo, utilizando tu propia intuición y no traicionando los principios. Lo peor que puede pasar, que tu mosca se quede en el conocido pozo de las percas, donde seguramente este autóctono igual te deparará una buena lucha, debido a sus imponentes portes y condiciones del río. Buena pesca y carpe diem para todos. 

                                                                                                                  MANUEL LINARES
                                                                                                                
Colaborador de M.F.S.

                                                                                                                  de                                 

Página de inicioEnvíe su Nota
 Registro de usuarios | Consultas | Staff

9 de Julio 1054 - Ciudad - Mendoza - Argentina - Tel 54-261-4231767