Esas rubias que salen al anochecer
                                                                                          
Por: Benito Perez

  Sábado por la mañana, estoy en mi casa de la calle Brandsen. Luego de tomar un café bien azucarado me dispongo a atar unas imitaciones de esas "Rubias" que salen al anochecer.
Al costado derecho de la morza está la bobina con hilo de color ocrerojizo,  la tijerita bien afilada y la pinza para envolver el collar. A mi izquierda tengo plumas del cuello de un gallo, largas y de buena calidad,teñidas de amarillo. Varias plumas de la cola de un pavo blanco teñidas de amrillo fuerte y una cola de ciervo tambien teñida de amarillo. Esta cola debe ser de las mas peque­ñas que se consigan. Algunas hebras de raffia amarillo pálido para hacer el cuerpo y una caja de an­zuelos de buena calidad del número doce,pata rec­ta, ojo hacia abajo, curva perfecta. Es todo lo que necesito.  Tengo un gran entusiasmo ya que está transcurriendo la última semana de enero y dentro de dos días estaré a la orilla del Rio Chimehuín en una carpita que instalaré en el Camping Municipal. Voy solo,por que es la única forma de concentrarme en el estudio de las efímeras, que estoy llevando adelante desde hace dos años. Mi carpa en estos casos sirve de laborato­rio, es imposible compartir, pues dentro de la misma coloco en pequeños vasos de Petri las ninfas mas maduras que encuentro o los sub imagos de la noche, para esperar su transformación y poderlos fotografiar. Hay que moverse con mucho cuidado pues falta espacio y uno puede involuntariamente volcar una probeta. A veces suelto los sub imagos dentro de la carpa y a la mañana siguiente con los primeros rayos del sol puedo ver los brillantes imagos apenas suspendidos en el delgado lienzo. ¡Que emoción!

Sé por haberlo visto el año anterior,que a fines de enero y hasta fines de Febrero habrá muy buenos nacimientos de casi toda la gran variedad de efímeras que hay en este río, pero lo que mas me desvela es poder lograr una buena imitación del sub-imago de esas "Rubias" que salen al anochecer.-

Quiero saber hasta donde las truchas sureñas traídas del Hemisferio Norte, han podido ajustar su selectividad a estas grandes efímeras y cual es la posibilidad de engañarlas.

Despues de un largo viaje,en el que los pensamientos siempre me llevaban al río y de exigirme mucha concentración para tratar de entender de qué manera habrá afectado la inroducción de los sal­mónidos a la fauna nativa de nuestros ríos,por fín atravesé el puente sobre el Chimehuin,apenas unos pocos kilómetros antes de la Ciudad de Junín de los Andes,donde ya es un rito el dete­nerse un instante y apreciar la maravillosa transparencia de sus aguas. Siempre es posible ver allí a alguna truchita saltando. Luego me dije para mis adentros:mañana nos veremos las caras pequeñas depredadoras...

Finalmente, cuando son las seis de la tarde,me encuentro caminan­do al costado del alambrado,en dirección al Este,por el lugar que se conoce como El Manzano,lugar que está unos cinco kilóme­tros al sur de Junin de Los Andes y que es uno de los poquísimos accesos que tenemos para llegar a un río público,que nos perte­nece a todos. Mi intención en probar las imitaciones al final del recorrido,cuando el Chimehuin cambia su dirección Este y se dirige francamente hacia el Sur. Un poco antes del gran curvón hay un pozo de mucha profundidad y corriente, que se forma por una rocas que apenas afloran en la orilla Sur, desde donde haré mis lanzamientos. Cuando el río sale del angostamiento que le exigen las rocas,se ensancha y marcha calmo y muy abierto,por unos setenta metros hasta que dobla. Se desliza por un lecho de pie­das grandes,con una belleza sublime. Este es el lugar de mis mejores encuentros con las "Rubias", pero ahora les tengo preparada la gran sorpresa. Poco imaginaba que la sorpesa estaba reservada para mí.

La caña es una número cuatro,con línea de flote,un largo pun­tero de tres metros (Puntero=leader) y un terminal de O,26 (Tippet 1 X). Para una mosca número Doce no es conveniente poner un ter­minal mas fino,ya que la mosca volteará mal en el aire y resulta inncesario para una mosca tan grande. Por otro lado en el Chimehuín hay tamaños grandes, todo el mundo lo sabe y no conviene dar ventajas. Muchos pensaran que quizá un hilo tan grueso alertará a la trucha y puede que tengan razón, pero como voy a pescar en condiciones de poca luz, el hilo no proyectará sombra.

Las "rubias" que estoy esperando salen al anochecer,sin que   con esto quiera hacer comparación alguna. Tendré una larga espe­ra desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche.-Pero vale la pena. Mientras tanto les cuento un secretito,pero no se lo digan a nadie. Hay una muy buena emergencia de Massartellopsis, Meridialaris, Nousias y Chaquihuas entre las ocho y las nueve de la noche y hay que aprovehcarlas. Como todas son de un color parecido, variando sus tonos entre los grises y grises amarillentos, solo necesitan una media docena de Massartas Sub Ima­gos del número catorce,confeccionadas con excelente cuello de ga­llo para lograr la mejor flotación y si es necesario,se puede usar grasa especial para que floten mejor. Ahora el terminal debe ser de un 3 X (la regla es que el terminal debe ser mas delgado cuanto mas pequeña resulte la mosca). Todas esa efímeras que les acabo de mencionar emergen de la misma manera; luego de un deriva de la ninfa, que se desliza levemente por debajo de la superficie y siempre por los carriles centrales de la corriente, emergen rápidamente con sus alas enhiestas, derivan a veces hasta cuarenta metros antes de intentar el vuelo, que muchas solo consiguen luego de dos o tres saltitos. Las truchas saben mucho de esto y no se apuran a comerlas. Muchas veces esperan que den dos o tres saltitos antes de engullirlas. Pareciera que se quieren asegurar de que estan vivas.

Bien,nuestro lanzamiento debe hacerse bien arriba de donde esta­mos,luego emendamos la linea en sucesivos arcos hacia arriba (es como si diéramos vuelta una cuerda para que otro salte) y deja­mos que la imitación flote libremente. Apenas nos pase le podemos dar algun pequeño tironcito,como par imitar un ensayo de vuelo,­unas décimas de segundo despues,tendremos una suave toma­da, cabeza primero, luego vemos la cola y... clavamos! Y ahí está corriendo una gordita marrón de no mas de un kilo..¡que emoción! Si la obtiene haga como le parezca, la lleva o lo suelta, es su decisión.

Y mientras hacemos todo esto,se nos vino el crepúsculo y debemos cambiar al terminal a 1 X, preparar las imitaciones amarillas que trajimos y esperar.. Es un momento mágico en el río, todo se aquieta, es la hora que precede a la inevitable noche. Veo en el cerro de enfrente que estan empezado a caminar las liebres. A mi derecha, pero del otro del lado del río, hay un Maiten muy anciano y de sus ramas se escucha salir un lamento  UUU..oo  tenebroso, profundo. Es el sabio Buho con orejas, que en realidad son plumas. Le contesto UUUU...ooo . Silencio por unos minutos ...ahora me responde. Me pregunto si será un macho y si, confudiéndome con una hembra en celo, se decidirá a volar sobre mi cabeza. Mucho no me gustaría. Pero no pasa nada. En el río no hay ningún insecto es este momento y mis ojos se alargan en la debil luz, para ver la primera "Rubia" que se anime a transitar por las heladas corrientes. Estas nochecitas de fines de enero suelen ser bastante amables y por lo general no hay viento. Ninguna trucha salta pues hace rato que pasó la emergencia de las otras efímeras. Las ramas de los saucesminbres estan a esta hora, llenas de toda clase efímeras, plecópteras pequeñas y trichópteras.

Aquí es cuando uno se pregunta si habrá en este atardecer una bue­na emergencia de "rubias" o por el contrario habré esperado en vano. Siento algo de hanbre, se está poniendo fresco y de golpe ... una Efímera grande de un color amarillo pálido pasa raudamente a menos de dos metros de la orilla. La veo levantar vuelo y dirigirse aguas abajo. Al menos ésta se salvó de las truchas. De inmediato el río se llena de amarillas, las veo pasar por todas las corrientes. Las golondrinas que se habían retirado vuelven y las enpiezan a comer salvajemente. Hago mi primer lan­ce acompañando una que viaja impávida sobre el agua. La sorpresa se produce.. no es una trucha sin una golondrina la que atrapa mi mos­ca para despues dejarla caer desde la altura. Que buena imitación.!   Engañé a la golondrina. Otras golondrinas se detienen en vuelo sobre mi mosca y la inspeccionan, pero no intentan atraparla, hay tantas naturales en el río. Pronto veo la subida de un buen lomo que suavemente se engulle una...fluup! alcanzo a escuchar. La luz es muy poca, hago un lance para que derive por el mismo lugar,pero no tengo pique. En ese momento observo otra que uno diez metros mas abajo y a unos tres metros de la orilla sube para tomar un gran "rubia". Cambio el lance a uno mas corto para pescar la orilla, y antes de que llegue al punto elegido, una buena cabeza rompe la corriente, traga la mosca, clavo y percibo la fuerza de una muy buena trucha que dispara aguas abajo y hacia el centro de la corriente. La caña cuatro se arquea al máximo, trabajo el pique con paciencia y con la seguridad que ya no habrá otro, pues la oscuridad se viene sin remedio. Luego de diez minutos.por fín la acerco a la orilla y compruebo que es una arco iris de un kilo y medio, larga, no muy gorda, que tiene el anzuelo fuertemente clavado en la tijera de sus mandíbulas. El día ha terminado, la experiencia ha sido mas que buena, la imitación no pudo ser mejor. Reuno mi cosas, tratando de no olvidar nada y con ayuda de la linterna desando el camino que me lleva al auto estacionado al borde de la carretera principal. Usted ya sabe cual es esta "rubia" que me desvela. Es CHILOPORTER Eatoni de la que hay un sólo género y una sola especie en Argentina. Son endémicas de Neuquen y Río Negro. Dios la guarde por toda la eternidad, el Chimehuín así como el Malleo y otros ríos de no menor belleza, que hoy la acunan, nunca volverían a ser lo que son y no valdría la pena ya, pescar en ellos.  
                                                    nos vemos en río...

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